Cielos,
a punto de explotar
cargados de melancólica polución.
Humo que pesa
en las almas de los viandantes.
Que se dirigen, perdidos
a perderse en el asfalto hirviente.
Que perdidos
giran la cara,
por miedo de encontrarse en la mirada
perdida,
de cualquier otro vagabundo.
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