Me he desdoblado
tantas veces,
que a veces puedo
llegar a sentir
mis transparencias,
cubriéndolo todo,
como una fina capa de papel.
Vivo autocompadeciéndome
de mi propio miedo
a deshacerme con el mínimo contacto
de unos dedos
cálidos.
O por lo menos,
menos fríos
que los míos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario