Me pregunto si mi alma estará hecha de antimateria, porque parece demasiado densa para flotar en el mar.
Quiero que el crudo en el que me baño se convierta en una cascada de nieve.
Que la corriente me arrastre, me disgregue y separe mis partes, quiero que lave mis fantasías.
Encontrarme en el mar donde terminan las aguas de mis arterias, en los blancos picos de las montañas, en las verdes llanuras y en las cobrizas dunas del desierto.
Ojalá pueda salir del agua para pescar mi alma de antimateria.
Quizás no necesite encontrarme, porque nunca he estado perdido; o puede que la perdición no sea tan negra.
Quién sabe si solo estando perdido podré encontrarme en el prístino vuelo de los pájaros, que desean disfrutar algún rayo de Sol, antes de que la noche de los corazones apague todas las lámparas de aceite.
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