Aquí estoy de nuevo, después de meses, ante un espacio en blanco.
Al final, siempre acabo volviendo, aunque haya ido posponiendo el reencuentro.
Porque, nos guste o no, siempre acabamos encontrándonos en el papel, en las palabras, en las líneas.
Pero encontrarse a uno mismo, da pánico.
Y a quién vamos a engañar, soy un puto cobarde.
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