Parece mentira que después de alguna primavera
y más de un verano,
aún me escueza mirar por la noche
y encontrarme con tus ojos,
chapados,
al amargor de la noche fresca.
Espero que las pocas noches que escribo borracho,
compensen las noches en las que
sobrio
intento no acordarme de ti.
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