Excursiones por la nada.

Que tengamos un buen viaje.

martes, 29 de marzo de 2016

No tienes prisa.

No tienes prisa y esperas a que el semáforo se ponga en verde (raro). Por una vez no tienes prisa. El calor amargo del humo del cigarro te da en la cara pero casi no te das cuenta de que el ojo ha empezado a lagrimearte, inundado de vapores.

Las ciudades cada vez se parecen más entre sí. Burbujas de cristal y cemento que se pierden en el cielo encapotado y corrupto por las nubes y la contaminación. En ocasiones cuesta distinguirlas. Lo único que siempre recuerdas con claridad es el sabor agridulce de dejar unas para marchar a otras. Ese sabor nunca se olvida. Es como el del café, el de las sábanas, el de las mañanas oscuras. Se clava en la piel, en los ojos y en los recuerdos.

Tampoco es que tengas intención de olvidarlo. Ya sabes, es muy fácil escribir sobre él.

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