Excursiones por la nada.

Que tengamos un buen viaje.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Sonambulismos.

Me pregunto cuántos insomnes más habrá bajo el cielo de las ciudades que nunca duermen. Atmósferas empapadas de la sangre de las farolas. El aire tóxico por el asfalto no nos deja dormir.

Me pregunto si en la ventana de enfrente habrá alguien observando la luz que trata de huir por entre las rendijas de la persiana. Preguntándose también cuántos sonámbulos se esconden por las calles enmohecidas.

El mundo no me deja dormir.
El mundo no me deja querer dormir.
No quiero que el mundo me deje dormir.

Creo que me he vuelto adicto a la mortaja que envuelve las pocas horas que hay hasta el amanecer.

Me pregunto si soy el único abrumado por los repetitivos ciclos de los semáforos, si hay alguien más buscando desesperadamente el germen de la mañana.

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